Terapias Asistidas con Perro con Personas Mayores

Las personas mayores y los trastornos asociados.

El envejecimiento forma parte del desarrollo humano. Es un proceso con una serie de cambios a nivel biológico, psicológico y social que comportan unos riesgos en cuanto al declive de la salud física, de los roles sociales, de la autonomía e importantes pérdidas de seres queridos.

En esta etapa existen una serie de trastornos mentales (trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastornos del sueno, abuso y consumo de drogas) y otros trastornos que tienen que ver con un envejecimiento patológico como son las demencias y el delirium, que se juntan con otros trastornos que se hayan desarrollado en otras etapas del desarrollo.

La existencia de estos trastornos y el declive propio de la vejez hacen, en muchos casos, que se requiera una institucionalización total o parcial en diversos centros residenciales o centros de día para atender sus necesidades. La institucionalización genera sensación de pérdida, soledaddesarraigo aumenta el riesgo de padecer trastornos afectivos y una elevada comorbilidad entre dichos trastornos, lo que dificulta la definición precisa del cuadro clínico.

¿Por qué la terapia asistida con perros en personas mayores?

Las terapias asistidas con perros (TAPs) son una modalidad de tratamiento no farmacológico que puede utilizarse para el control de varios de estos síntomas que padecen los ancianos, sobre todo, síntomas psicológicos y conductuales asociados a las demencias y a otros trastornos.

El primero de estos efectos y quizás el más destacado es la compañía y los efectos benéficos contra la soledad seguido por los emocionales y de salud. El estado de ánimo de la persona aumenta y mejora al ver cosas divertidas y curiosas de su mascota, a veces provocando risa.

El hecho de acariciar a un animal provoca un estado de paz y tranquilidad en las personas, creando un ritmo normal en el corazón y regulando así su presión arterial. La presencia de un animal de compañía mitiga la sensación de soledad.

El estar pendientes del perro y de sus necesidades también les ayuda a no sentirse inútiles, pasan de ser cuidados a ser cuidadores.

Un animal siempre es un efecto socializador. Cuantas veces no hablamos con gente de todas las edades sobre nuestros animales y especialmente con personas de edad avanzada.

A su vez las personas mayores que han sufrido la pérdida de su pareja o de familiares cercanos, pasan por diferentes y difíciles etapas emocionales que muchas veces afectan su salud y/o la agravan. Una mascota les dará la fuerza para seguir adelante y no refugiarse solo en su dolor.

Es un nexo único con el mundo exterior, donde el animal ejerce un poderoso efecto ansiolítico tranquilizante, mejora la movilidad, promueve las relaciones sociales y la integración.

Todos estos beneficios le ayudarán a seguir con su vida de una manera más normalizada.